Hay quienes dejan su huella en una carrera con un gran tiempo. Otros, con una llegada inolvidable. Desde hace años, Iván Maier hace lo suyo desde un lugar diferente: con su voz. En las Fiestas Mayas es quien interpreta el Himno Nacional antes de la largada. En El Cruce o El Raid puede aparecer, inesperadamente, en medio del recorrido: a la vera de un río, entre las montañas o en una cumbre, regalándoles a los corredores un momento tan emotivo como inolvidable. Así, el tenor de 43 años se convirtió en una presencia inconfundible de las competencias del Club de Corredores.
Aunque desarrolla una intensa carrera en la ópera y los conciertos sinfónico-corales, Maier asegura que uno de los mayores desafíos es acercar ese universo a quienes nunca lo experimentaron. Y quizás por eso disfruta especialmente de estas intervenciones en las carreras: porque la música aparece donde nadie la espera y logra sorprender, emocionar y acompañar a quienes están viviendo un desafío personal. “Conquistar nuevos públicos tiene un plus muy especial. Cuando logro que alguien descubra la ópera y se emocione como me pasó a mí la primera vez, se me calienta un poco el corazón”, confiesa.
Esa búsqueda tiene mucho en común con el deporte. Para él, ser tenor exige una preparación tan rigurosa como la de un atleta. No alcanza con entrenar la voz: también hay que cuidar el descanso, la alimentación, los hábitos y cada detalle que pueda influir en el rendimiento. “La voz se entrena, pero también se protege. Esa disciplina es muy parecida a la de cualquier deportista”, explica.
La respiración aparece como otro de los grandes puntos de encuentro. Maier sostiene que en el canto todo comienza allí y que desarrollar una respiración profunda y consciente puede aportar enormes beneficios también para quienes corren. Más que una cuestión técnica, habla de aprender a registrar permanentemente cómo responde el cuerpo para administrar la energía antes de que aparezca el desgaste.
“La conciencia del aire es esencial. Me gusta compararla con un piloto que va controlando permanentemente los instrumentos del avión. No espera a que algo falle: está atento todo el tiempo”, resume, convencido de que esa capacidad también marca diferencias en el deporte.
A lo largo de su carrera interpretó obras de Mozart, Rossini, Verdi y Puccini, pero reconoce que algunos momentos quedaron grabados para siempre. Su debut en el Teatro Colón como el Conde Almaviva, de El barbero de Sevilla, ocupa un lugar especial, al igual que haber compartido escenario con Martha Argerich en la Fantasía Coral de Beethoven, una experiencia que define como profundamente conmovedora.
Cuando la conversación gira hacia la fortaleza mental, las similitudes con el running vuelven a aparecer. Para Maier, tanto una función como una carrera exigen saber administrar la energía, controlar la ansiedad y confiar en el trabajo realizado. “Cuando aparecen los nervios, lo más importante es volver a la técnica, enfriar la cabeza y no desesperarse”, afirma.
Pero también aclara que ninguna gran actuación se sostiene únicamente sobre la técnica. “Una gran interpretación, como una gran carrera, también se hace con el corazón. Cuando uno se entrega de verdad, deja de ser solamente una ejecución correcta y se transforma en una experiencia compartida”, sostiene.
Además de su actividad como cantante, hoy coordina coros nacionales y trabaja en la formación de nuevos artistas. Desde ese lugar intenta transmitir el valor de la constancia, compartir tanto los aciertos como los errores de su propio recorrido y acercar la música a públicos cada vez más diversos. Está convencido de que el arte, al igual que el deporte, tiene la capacidad de generar comunidad y transformar la vida de las personas.
Antes de despedirse deja un mensaje que trasciende los escenarios y las carreras: “Estoy convencido de que el noventa y nueve por ciento es trabajo. Por eso hay que aprender a disfrutarlo. No es solamente la medalla o el aplauso lo que nos hace crecer, sino todo el camino recorrido para llegar hasta ahí. Eso es lo que realmente nos lleva más lejos”.