Para Nacho Padua, el origen de Simplemente Corro estuvo marcado por una convicción que con el tiempo se transformó en la identidad del grupo: entender que cada corredor necesita un camino propio.
Aunque el proyecto comenzó oficialmente en 2013, la semilla había sido plantada algunos años antes. “En 2008 muchos chicos y chicas se acercaban a consultarme qué podían hacer o qué carreras podían correr. Yo los ayudaba desde la experiencia, pero sentía que necesitaba formarme mucho más antes de asumir esa responsabilidad”, recuerda en un alto de su entrenamiento.
Esa inquietud lo llevó a estudiar con entrenadores y profesores de distintos países, entre ellos Australia, Inglaterra, España y México. Recién después de ese proceso decidió abrir las puertas de Simplemente Corro. “Siempre creí que no todos podemos hacer los mismos entrenamientos. Cada corredor necesita una planificación acorde a su realidad”, sostiene convencido.
Con el paso de los años, el grupo fue creciendo, pero sin perder el eje que lo distingue. Para Padua, el diferencial nunca estuvo únicamente en las planificaciones. “Nos ocupamos de la persona por sobre todas las cosas, sin importar la calidad del corredor o corredora que pueda ser. Buscamos generar un ida y vuelta permanente que excede entregar una rutina”.
Esa filosofía también define el perfil de quienes forman parte de la comunidad. En Simplemente Corro, explica, correr no es solamente un deporte o un objetivo deportivo. “Para nosotros correr es una fiesta, una celebración, una manera de manifestar que estamos vivos”. Esa idea se convirtió en una especie de lema que atraviesa cada entrenamiento y cada carrera.
Después de más de una década acompañando corredores, las historias de transformación son innumerables. Algunas tienen que ver con mejorar marcas o alcanzar un nivel competitivo; otras, con desafíos mucho más profundos. Padua recuerda casos de personas que lograron superar adicciones, atravesar enfermedades con importantes cambios físicos o incluso llegar a integrar la élite nacional gracias al esfuerzo y la constancia. En todos los casos, asegura, el denominador común siempre fue el mismo: la superación personal.
El crecimiento del running durante los últimos años también modificó la realidad de los grupos de entrenamiento. Para Padua, uno de los cambios más importantes fue la enorme incorporación de mujeres al deporte y el auge del trail running. Sin embargo, sostiene que el desafío es evolucionar sin perder la esencia. El objetivo sigue siendo construir identidad, acompañando tanto a quienes eligen la calle como a quienes encuentran en la montaña un nuevo desafío.
Pensando en el futuro, la meta es clara: continuar creciendo sin resignar los valores que dieron origen al proyecto. Padua imagina un grupo cada vez más diverso, con corredores repartidos entre la pista, el asfalto y la montaña, siempre con un mismo propósito: estar cerca del deporte y de la salud.
Porque, al final, en Simplemente Corro el verdadero objetivo no es únicamente cruzar una meta. Es disfrutar el camino y recordar, en cada entrenamiento, que correr también es una forma de celebrar la vida.
Dónde entrenan: Campo de Deportes del Colegio La Salle, González Catán.
Días: Martes, miércoles y jueves de 6 a 8 hs y 12 a 14. Sábados y domingos: trail, lugar a designar.