Todo empezó por una necesidad personal. “A mí siempre me costó mucho correr. No soy una talentosa, sino que soy puro esfuerzo, constancia y disciplina”, cuenta Mercedes Serra. Como muchos running teams no solían juntarse los domingos, pero tenían que hacer el tradicional fondo largo, empezó a arreglar con los amigos runners que tenía cerca. Se fueron sumando otros, la convocatoria llegó a Instagram y aquello que había nacido casi de casualidad empezó a crecer mucho más de lo esperado.

Hoy, “Correr nos une” es un espacio abierto y gratuito que la llena de orgullo. No hay cuota ni obligación de pertenecer a un running team. Tampoco un plan perfecto de entrenamiento, aunque los encuentros acompañan momentos importantes del calendario, como la preparación para la Media Maratón y el Maratón de Buenos Aires o la pretemporada. “No quiero que nadie se quede afuera”, explica Mercedes, que en las redes no es otra que Mercedes que corre, quien se convirtió en una corredora querida y respetada porque su mensaje se amplificó tanto que suele reunir a más de 100 corredores en la plaza de San Isidro. Incluso, en algunas ocasiones, esa convocatoria trepó a casi 300 runners.

La diversidad es parte de la identidad de este grupo. Su único pedido es llegar puntual y llevar la remera del color acordado. Hay corredores de distintos equipos y países, niños, adultos y adultos mayores. También quienes corren por la calle y quienes prefieren el trail. “Acá no importa si corren rápido o no”, dice la Lic. en Marketing y Turismo. Lo que busca es una buena atmósfera y que cada persona pueda disfrutar el encuentro. “No lo considero un trabajo, sino un espacio de disfrute para todos”, agrega.

Con el tiempo, esas corridas dejaron de ser solamente una actividad de los domingos. Fueron los propios participantes quienes empezaron a construir una comunidad con sentido de pertenencia. Algunos llegaron después de perder un vínculo afectivo; otros habían dejado de correr y encontraron allí una nueva oportunidad. “Acá somos todos iguales, nadie es más importante que el todos”, sostiene convencida. Y define esos encuentros como “un gran encuentro espiritual más que deportivo”.

En un mundo que une running y atletismo cada vez más atravesado por los relojes, las marcas y la tecnología, “Correr nos une” propone otra lógica. “Acá no hay competencia ni nada parecido. Nadie mira el reloj, es un cable a tierra”, sintetiza. Tampoco existe una disputa con otros grupos: cada corredor puede pertenecer a su equipo y, al mismo tiempo, participar de este espacio. “No cobro ni pido pertenencia. Es un lugar para sociabilizar”.

Entre tantas historias, hay una que permanece especialmente presente: la de Claudia. Después de recibir el alta de un cáncer, primero se acercó en bicicleta y luego se sumó a una carrera junto al grupo. Claudia murió tiempo después, pero dejó una huella profunda. Y su familia le contó cuánto bien le hacía participar de este espacio. “Siempre me agradeció el espacio. Claudia nos marcó mucho porque su historia nos llegó a todos”, recuerda con un nudo en el estómago. Del otro lado del teléfono pueden percibirse las lágrimas. Un dejo de angustia aún la mortifica. Por ella, por Claudia, cada enero, el grupo organiza una corrida en su homenaje y suma empresas para colaborar.

La premisa de Mercedes de que el deporte puede generar vínculos la impulsó a llevar la propuesta más allá de San Isidro. Desde noviembre del año pasado, Mercedes participa como voluntaria en el Complejo Penitenciario San Martín, donde impulsa actividades deportivas y ya realizaron una primera correcaminata para familias y corredores. “La idea es llevar el deporte intramuros, porque no tengos dudas del poder transformador del deporte”, afirma. Para ella, esa posibilidad confirma algo que descubrió hace siete años: “El deporte es una manera de comunicarnos”.

Quizás por eso, cuando alguien que nunca participó le pregunta qué va a encontrar en esos domingos, la respuesta es sencilla: hay que animarse a ir una vez. “No se van a arrepentir porque se van a llevar una excelente sorpresa”, promete. Después de siete años, ya no necesita mucho más que una convocatoria para que los corredores aparezcan. Y Mercedes lo resume así: “Hoy, solo convoco y van todos”. Porque “Correr nos une” nació para salir a correr, pero terminó encontrando algo bastante más importante: un lugar donde nadie tiene que demostrar nada para sentirse parte.